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La firma estadounidense Polaroid se convirtió en el sinónimo de la fotografía instantánea desde mediado de los años 40. Hoy la empresa pasa por uno de sus momentos más críticos al anunciar el cierre de dos de sus últimas plantas de producción de papeles autorrevelantes.
El cierre se produjo en la ciudad de Concord, estado de Massachusetts. Analistas observan que la transferencia de tecnologías y ventas de licencia podrían permitir continuar con la fabricación de los materiales fotosensibles en el futuro.
Pocas firmas se llevaron tan mal con la revolución digital en el mercado fotográfia como la estadounidense Polaroid. Si bien la firma se inició fabricando polarizadores sintéticos, desde 1947, el emporio se basó en la práctica idea de la fotografía de autorrevelado instantáneo. Aunque en sus momentos más gloriosos la firma llegó a contar con 150.000 trabajadores y multitud de productos en sus catálogos (desde distintos tipos de papeles hasta diferentes modelos de cámaras), a partir de ahora sólo 150 personas se encargarán de las tareas administrativas. Sus intentos de incursionar en la fotografía digital fueron signados por estruendosos fracasos comerciales. En 2001 la empresa pasó por la bancarrota, y hace ya años que se abandonó la producción de cámaras instantáneas. No obstante, hasta ahora no se había cuestionado oficialmente la continuidad en el suministro de película para estos modelos. Venta de tecnología A falta de que la marca confirme la continuidad de la película instantánea, ha faltado tiempo para que algunos medios ya hayan dado la voz de alarma sobre la definitiva desaparición de este tipo de soporte químico. Sin embargo, las declaraciones de los portavoces de Polaroid a distintos medios permiten otras conclusiones. La venta de la tecnología de Polaroid a terceras compañías -apuntan estas fuentes- permitirá mantener el suministro de película instantánea. |